NOTICIAS
La generación del 77 sueña con la Copa
- Detalles
- Categoría: Noticias
- Publicado el Jueves, 16 Febrero 2012 00:30
- Escrito por ACBMedia
- Visitas: 638
Prigioni, Laviña, Panko, Betts, Ellis y Garbajosa. ¿Qué tienen en común? Bordean los 35 años y, con la mochila del bagaje y la veteranía afrontan el reto de la Copa del Rey. Un debutante, seis repetidores y una meta.
El 4 de enero del año 1977, las Cortes Españolas aprobaron la Ley permite que los nombres de pila de las personas puedan inscribirse en el Registro civil en cualquiera de los idiomas de este país. Eran Pablo, Ferran, Andy, Tyrone y Jorge. Aquel 77 también se estrenaba ‘Star Wars, episodio IV: una nueva esperanza’, inicio de la saga de la Guerra de las galaxias. O nevaba por primera y única vez en la historia en Miami.
También fallecían Elvis Presley, Charles Chaplin y Groucho Marx. Y Pelé jugaba su último partido profesional como miembro del equipo Cosmos de Nueva York, una ciudad que ese mismo año sufría también el mayor apagón de su historia. Entre bambalinas, ‘Annie Hall’ de Woody Allen se coronaba en los Oscar. Y Kareem Abdul-Jabbar alzaba el MVP de una temporada NBA, que se llevarían los Trail Blazers. Pero vayamos a lo realmente importante. Aquel 1977 nacían Prigioni, Laviña, Ellis, Betts, Panko y Garbajosa. Eran Pablo, Ferran, Andy, Tyrone y Jorge, sí. La Generación del 77, que sueña ahora en Barcelona.
34 años. O 35. Esa edad limítrofe, sí. Se avistan los signos de retirada. Dar el paso o no. Claudicar o seguir bregando. Hasta que el cuerpo aguante, ahí están ellos, luchando por la Copa del Rey. Notable terna de jugadores longevos en la cita barcelonesa. Caja Laboral, Mad-Croc Fuenlabrada, Lucentum Alicante, Unicaja y Lagun Aro GBC –por partida doble-, cuentan con ellos.
“El secreto de la generación del 77 es el trabajo duro y su buena ética de trabajo. Somos gente sana y que nos cuidamos. Ellis, Garbajosa, Betts... todos tienen algo en común: son buena gente. A las buenas personas les ocurren cosas positivas”. Andy Panko al habla. Debutante en la competición. Pero curtido en mil batallas, el portento norteamericano del Lagun Aro GBC, uno de los jugadores más en forma de la Liga Endesa. Camino de los 35 y nueve temporadas cabalgando cual todoterreno por los parqués ACB. “Es como un sueño hecho realidad. Nunca había jugado la Copa y estoy muy feliz por poder estar. Es genial debutar a esta edad. Nunca se es demasiado viejo para estrenarse y jugar una Copa.”, añade Panko, que comparte vestuario, y nombre, con Betts, interior que ya sabe lo que es jugar el torneo del KO. Y tanto que lo sabe... La ganó con el entonces TAU Cerámica.
Experto en estas lidias también es Pablo Prigioni, as de copas, o Jorge Garbajosa, que ya sabe lo que es alzar este trofeo por partida doble. Ty Ellis, el enrachado escolta tejano del Lucentum, afronta la segunda Copa del Rey. “No importa si eres mayor o joven en un torneo como éste. Son tres partidos solo. Si los ganas, avanzas. Si no, a casa. Aquí no importa la edad... ¡en el baloncesto ya no importa la edad!”, sentencia Panko a modo de portavoz de esta generación. A buen seguro que sus colegas suscriben la consigna. No hay DNI que valga.
Ilusión por bandera. Esa es la premisa. Coinciden todos: es de las competiciones más bonitas. Y por ello hay que disfrutarla. Inculcar, desde la veteranía, el anhelo y el ensueño a los más jóvenes del equipo. Y Ferran Laviña lo tiene claro. Poco más de un mes para cumplir los 35. Sabor añejo para el Mad-Croc Fuenlabrada. Veterano a las órdenes de Fisac, que incluso ha tenido tiempo para estudiar Arquitectura. Metódico y responsable, intangibles impagables, los de Ferran. Laviña afronta una nueva cita copera. La cuarta. Y ya la ganó en 2008. Ahora, por fin en su ciudad. ¿Algo mejor? “Llego con la misma ilusión que si tuviera 20. No somos un equipo habitual en la Copa y eso hace que la ilusión sea muy grande. Eso sí, con un punto de experiencia que también te dan los años y te ayuda a tener los pies en el suelo”.
Con mimbres para llevar galones en el vestuario fuenlabreño, Laviña aconseja a los zagales de la plantilla. “¿Qué les digo? Que no es una situación normal, que la disfruten. Jugadores con muchos años en ACB no lo han conseguido nunca... Así que, que lo valoren, que es muy bonito y que la Copa es una gran competición. Ya lo comprobarán por sí mismos”.
Muchos minutos para tener 17 años en cada pierna. Pero una motivación intacta. Ése es el secreto para seguir compitiendo al máximo nivel. “Tengo la suerte de trabajar con gente joven con mucha ambición y ganas de aprender y trabajar. Eso te obliga a estar siempre a tope. Yo ya les voy avisando: “Cuando tengáis mi edad entenderéis lo que os estoy diciendo”. Ellos llegan al vestuario, se cambian y se lanzan a la pista. Yo no, yo tengo que calentar bien, cuando hace un poco más de frío de lo normal ya pienso “uy, esta rodilla que me molesta...”. Eso sí, la ambición no hay que perderla nunca y estar rodeado de jóvenes te ayuda”.
Ambición e ilusión, fórmula mágica de la generación. Cuando las piernas no llegan, ahí está la cabeza. Aflora el talento. Y la experiencia. Y ellos seguirán lanzando y agachándose para defender. Con un objetivo común. Soñar, partido a partido, con la Copa del Rey. “Nadie dijo que fuera fácil”, que dice el poeta. Como aquellos de la Generación del 27. Ahora, la del 77 también quiere dejar huella.






