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El papel de los padres en el baloncesto de formación, ¿somos tan malos?

 

Pues parece que si. Y es que cíclicamente aparece, o bien un cortometraje, en el que el padre, quiere que su hijo sea una estrella del baloncesto a cualquier precio y destaque por encima de todo y de todos, o bien un informe de alguna administración publica, alertando sobre la perniciosa influencia y el mal comportamiento de los padres/madres en los partidos de baloncesto, o alguno articulo de un entrenador, en los que se nos señala, como los principales causantes de los conflictos que nos encontramos en el deporte escolar o charlas de exjugadores de elite, en las que aparecemos como “presuntos” de casi todo y nada bueno.

 

 

Y efectivamente, parece que el gran mal del baloncesto de base seamos los padres/madres, y claro, al ser el único colectivo, de todos los actores en este gran mundo del basket de formación, que ni esta organizado, ni representado, pues nada, señalémosle, que no hay problema, no va a responder. Y así, que existen jugadores que se lo tienen muy creído ya a temprana edad, culpables, los padres (no los entrenadores y directivos que meten a los jugadores fantasías sobre su futuro, no), que existe ambiente tenso en los partidos de formación, culpables, los padres (los directivos, árbitros y entrenadores no) que existen celos entre los jugadores de un equipo, culpables, los padres (no, los entrenadores que privilegian un jugador sobre otro y los directivos que se centran en que determinado jugador salga adelante, no) etc...

 

 

Sin olvidar que, efectivamente, los familiares tenemos nuestra cuota, ciertamente importante, de responsabilidad en lo referido a la promoción de valores positivos en el mundo del deporte, y del baloncesto en particular, no podemos olvidar que existen evidentes carencias que afectan a los y las entrenadoras que, al margen de su mayor conocimiento de la técnica y táctica/estrategia baloncestística, tienen que ver con los aspectos psicopedagógicos del trabajo que realizan, al menos, en lo referente al deporte escolar, aunque yo lo extrapolaría, por lo menos, hasta la categoría juvenil, en la que los deportistas no dejan de ser jóvenes en pleno período de formación como deportistas... y como personas. Quizás todo ello tenga que ver con las carencias que muchos de los clubes de baloncesto tienen (pocas ayudas, cuasi nula infraestructura, escasa estructura organizativa -¿existe comisión deportiva operativa en muchos clubes o cada entrenador/a va 'a su bola'?-,...). Y podríamos seguir con los responsables del deporte escolar, con los árbitros, con los seleccionadores, pero lo que me parece evidente es que la responsabilidad de los males y actitudes perniciosas que envuelven al mundo del baloncesto de formación, está más repartida de lo que cíclicamente se afirma.

 

 

Quien suscribe el presente escrito ha sido entrenador durante 15 años y es padre de dos jugadores de 18 y 16 años. La experiencia como entrenador, la he ido acumulando durante todos esos años y por eso, cada vez que afronto llevar un equipo adelante, es menos complicada, tengo EXPERIENCIA. Ahora bien, padre de un chaval de 18 años es la primera vez que lo soy y con el de 16 tengo más experiencia, es la 2º obviamente. Que quiero decir, que ser padres de jugadores nos pilla sin formación y además según crecen no acumulamos experiencia al respecto -.no es lo mismo ser padre de uno de 12, que de uno de 16, con lo que la experiencia siempre es nueva, salvo repito que tengas varios.- y a veces, efectivamente nos equivocamos, como no.

 

 

 

 

 

Por ello, considero que el entrenador, y sobre todo el que cuenta con cierta experiencia, tiene que trabajar también este ámbito de su equipo, los padres y madres, no puede considerarles un mal necesario y tiene que utilizar su experiencia acumulada, para acercarse a los padres/madres y escucharles. Cuando estoy en el otro lado de la barrera, entrenador, no se me olvida nunca, que es importante saber lo que siente cada padre con lo que esta haciendo su hijo y procuro hablar y hablar con todos para conocer sus opiniones, sus sentimientos, como llevan el tema, por que como decía, para la mayoría es una experiencia NUEVA el ser padres/madres de un jugador/a y a veces les supera, nos supera, de verdad.

 

 

Frente al estereotipo negativo de padre/madre que se nos suele presentar, el que he descrito al principio, defiendo que también existen los que nos hacen la tarea de entrenador, mucho mas fácil y agradable y así, sin animo exhaustivo, como olvidar a los que hacen el acta y llevan el crono sin rechistar, a los que te consiguen petos, sacan balones a mitad de precio, a los que hacen estadísticas, a los que sacan fotos, a los que hacen de delegados, como no y ya en un nivel mas elevado hacen hasta un blog del equipo. Y es que no podemos pensar que los padres/madres somos unidimensionales, tenemos que ser conscientes, que en un mismo padre/madre podemos encontrar respuestas diversas, y que la mayoría de las veces, por no decir la totalidad (excepciones siempre habrá como en todo colectivo humano), cuando nuestra actuación no es la adecuada, los primeros en darnos cuenta somos nosotros. Y que es fundamental la labor del entrenador en este aspecto, como decía hablar, entender a los padres/madres.

 

 

Y no olvidemos lo siguiente; tenemos derecho a soñar con los proyectos de nuestros hijos, a ayudarles a conseguir el sueño que ellos mismos tienen, a enseñarles a canalizar la ambición por llegar a metas, a inculcarles el valor del esfuerzo y el de la búsqueda dela excelencia... Cuandose trata de los estudios, la sociedad competitiva en la que vivimos, no hace reproche alguno a que ayudamos a nuestros hijos a obtener las mejores calificaciones, a que se forme con la mayor cualificación posible, a convencerle para que oriente su futuro a la universidad y tenga éxito enla misma... Yocreo que hagas lo que hagas, si te gusta, debes hacerlo buscando el máximo con esfuerzo y trabajo. Si no eres feliz esforzándote en lo que te gusta, te lo deberías de replantear. Aplicado a nuestro deporte, a la formación en baloncesto, primero hay que matizar a que nivel se juega, en tu escuela, en la “élite”, no es lo mismo... pero con todo, yo apuesto por el esfuerzo y la búsqueda de metas cada uno en su nivel.

 

 

 

 

Claro que los familiares proyectamos nuestros deseos y/o frustraciones sobre nuestros hijos y al mismo tiempo queremos lo mejor para ellos. ¿Porqué es negativo que soñásemos en nuestra juventud con ser un gran jugador de baloncesto y queramos que sea nuestro hijo quien alcance dicho sueño? Estaremos cometiendo un error, si le obligamos a jugar aunque a él no le guste, a que sobrentrene si lo que único que quiere es pasarlo bien con sus amigos, en definitiva, será un error, si lo hacemos inadecuadamente, transmitiendo valores negativos como la envidia, el egoísmo, la violencia... pero será positivo si les hacemos ver que tiene que entrenar mucho, que tiene que respetar al contrario, que debe saber reponerse de los fracasos y de las derrotas, que no debe ser prepotente cuando todo le sale bien... y que siempre debe intentar saber cual es su objetivo personal más allá de mis deseos como padre/madre.

 

 

Por diferentes razones, yo pocas veces vi a mi padre en la grada ... y muchos años después, el mismo, me recordó que le hubiera gustado estar -.y a mí también.- pero la vida pasa rápido y la de esta etapa del deporte de formación también y se nos escapa, que éste es un buen momento y lugar para estar cerca de lo que mas nos importa, luego será tarde para algunas cosas o diferente, ya que será para otras. Yo todavía recuerdo algunos de los momentos mas felices que he tenido con mis hijos en el baloncesto y para mí son irrepetibles. Si padre e hijo ponen las cartas sobre la mesa ya no hay trampas. Perdonar el rollo y viva nuestros hijos, el baloncesto y los padres y las madres que los han parido y que dedican gran parte de su tiempo y esfuerzo a que sus hijos sean felices jugando a nuestro deporte favorito. Sin los chavales sería imposible el baloncesto de formación pero sin los padres y madres también.

 

 

En baloncesto y en cualquier deporte de masas, llegar a la élite es muy complicado. Hay que disfrutar el momento, vivir experiencias, hacer amistades y evidentemente trabajar pero como filosofía de vida. Si se cumple esto y además eres muy bueno y tienes mucha suerte podrás llegar. Por lo demás, no olvidar, no despistar nunca los estudios, que de esto en nuestro baloncesto de base no va a vivir casi nadie y aquí, como en el baloncesto estar cerca de nuestros hijos y animarles a tener éxito.

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